Decálogo de clásicos


  1. No pongas en boca de Marx, Engels, Lenin, Trotsky o Rosa, lo que puedes decir por ti mismo.
  2. Los clásicos son seres humanos, no dioses. No los endioses.
  3. Los clásicos no son ejemplos morales, solo son creadores de soluciones a problemas concretos que pueden ayudar en la lucha.
  4. Trata a los textos clásicos como se trata la cuenta de la carnicería, el vuelto del quiosquero, tu recibo de sueldo o la boleta de la luz: con desconfianza. Te pueden estar cagando.
  5. Sus problemas, son sus problemas. Los tuyos, tuyos. No te escondas detrás de los muertos, ellos están muertos. Hazte cargo.
  6. La realidad presente no se deduce de libros viejos, no hagas cursos de El capital en vano.
  7. Los clásicos se han equivocado y mucho. Sobre todo, cuando se les hace decir cosas que no podrían haber dicho y se pretende que son autoridades de temas que no manejaban con solvencia.
  8. Detrás de cada clásico hay miles de tontos que no se animan a pensar por sí mismos. No seas uno de ellos.
  9. No por imitar la lengua de los clásicos y copiar sus expresiones más rebuscadas se sabe más sobre la realidad ni sobre los clásicos.
  10. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros: los clasicistas se han limitado a leer a los clásicos; de lo que se trata es de transformar la realidad.


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