- No pongas en boca de Marx, Engels, Lenin, Trotsky o Rosa, lo que puedes decir por ti mismo.
- Los clásicos son seres humanos, no dioses. No los endioses.
- Los clásicos no son ejemplos morales, solo son creadores de soluciones a problemas concretos que pueden ayudar en la lucha.
- Trata a los textos clásicos como se trata la cuenta de la carnicería, el vuelto del quiosquero, tu recibo de sueldo o la boleta de la luz: con desconfianza. Te pueden estar cagando.
- Sus problemas, son sus problemas. Los tuyos, tuyos. No te escondas detrás de los muertos, ellos están muertos. Hazte cargo.
- La realidad presente no se deduce de libros viejos, no hagas cursos de El capital en vano.
- Los clásicos se han equivocado y mucho. Sobre todo, cuando se les hace decir cosas que no podrían haber dicho y se pretende que son autoridades de temas que no manejaban con solvencia.
- Detrás de cada clásico hay miles de tontos que no se animan a pensar por sí mismos. No seas uno de ellos.
- No por imitar la lengua de los clásicos y copiar sus expresiones más rebuscadas se sabe más sobre la realidad ni sobre los clásicos.
- Recuérdalo tú y recuérdalo a otros: los clasicistas se han limitado a leer a los clásicos; de lo que se trata es de transformar la realidad.
Decálogo de clásicos
